Heure de sommeil : trouvez votre rythme idéal pour des nuits réparatrices

Horas de sueño: encuentra tu ritmo ideal para noches reparadoras

💡 Lo que hay que recordar:

7 a 9 horas para un adulto, pero escucha a tu cuerpo. Si te sientes bien con 7 h, perfecto. Si necesitas 9 h, también es perfecto.

Un ciclo = 90 minutos. Respeta tus ciclos completos para despertarte en el momento adecuado (no a mitad de un ciclo profundo, si no: modo zombi asegurado).

La regularidad lo cambia todo. Acuéstate y levántate más o menos a las mismas horas, incluso el fin de semana. Tu cuerpo te lo agradecerá.

Los hábitos de vida importan muchísimo. Rutina nocturna, dormitorio fresco y oscuro, nada de pantallas 1 h antes de dormir, cena ligera... Esa es la base.

Los complementos naturales pueden ayudarte. Melatonina, magnesio, ashwagandha... Estos activos no sustituyen unos buenos hábitos, pero pueden acompañarte cuando lo necesites.

Spoiler: ¡ajustar tu hora de acostarte puede transformar literalmente tus días!

¿Te despiertas cansado aunque hayas dormido toda la noche? ¿Te preguntas cuántas horas de sueño necesitas realmente para sentirte en forma? Tranquilo, no eres el único.


Dormir debería ser algo natural. Sin embargo, entre el trabajo, las obligaciones familiares y las pantallas que nos acompañan hasta el último momento, nuestros ritmos a veces se desajustan. Y acabamos calculando mentalmente: «Si me duermo ahora, tendré 6 horas de sueño… o 5 h 45. Bueno, un último vídeo y a la cama».


¿Te suena?


En este artículo hacemos balance juntos. Ciclos del sueño, duración ideal según tu edad, cálculo de la hora óptima para acostarte… y, sobre todo, soluciones concretas para recuperar noches verdaderamente reparadoras. Te lo explicamos todo, de forma sencilla. ¡Vamos allá! ✨

Comprender los ciclos del sueño: la clave de un descanso de calidad

Antes de hablar de la hora de sueño en sí, hay que entender algo esencial. Tu noche no se reduce a «dormir 8 horas». Se compone de varios ciclos que se suceden, cada uno con un papel preciso en tu recuperación física y mental.

¿Qué es un ciclo de sueño?

Un ciclo dura aproximadamente 90 minutos (a veces un poco más o un poco menos según la persona). Para comprender en detalle este funcionamiento, puedes consultar nuestra guía sobre las fases del sueño.


Cada ciclo se divide en varias fases. Primero, el sueño ligero: vas entrando poco a poco en el sueño, pero un ruido o una luz aún pueden despertarte fácilmente. Luego llega el sueño profundo, la fase de recuperación física intensa en la que tus músculos se relajan y tus tejidos se reparan. Es esta fase la que te da realmente la sensación de haber recuperado. Por último, el sueño paradójico te sumerge en el mundo de los sueños. Tu cerebro está muy activo: clasifica la información del día, consolida recuerdos y regula emociones.


Cada noche encadenas entre 4 y 6 ciclos. Entre cada ciclo hay un microdespertar (que generalmente no percibes). Por eso, si el despertador suena en pleno ciclo, sientes esa desagradable sensación de cansancio intenso, incluso tras varias horas en la cama.

Por qué respetar tus ciclos marca la diferencia

Respetando tus ciclos, te despiertas justo en el momento adecuado, entre dos ciclos. Y entonces sí te sientes descansado.


Ejemplo concreto: es mejor dormir 6 horas (es decir, 4 ciclos completos) que 7 h 30 despertándote en plena fase profunda. En el segundo caso, te sentirás como si te hubiera pasado un camión por encima.


Tu cuerpo no mira el reloj 😉. Sigue su propio ritmo, llamado ritmo circadiano. Es tu reloj biológico interno, influido por la luz del día, tus hábitos y, sobre todo, la regularidad de tus horarios.

¿Cuántas horas de sueño según tu edad?

La necesidad de sueño varía a lo largo de la vida. Un recién nacido no duerme como un adolescente, que a su vez tiene necesidades distintas a las de un adulto o una persona mayor. Veámoslo juntos.

Tabla resumen de las necesidades de sueño por edad

Franja de edad

Duración de sueño recomendada

Recién nacidos (0-3 meses)

14 a 17 horas

Bebés (4-11 meses)

12 a 15 horas

Niños pequeños (1-2 años)

11 a 14 horas

Niños en edad preescolar (3-5 años)

10 a 13 horas

Niños en edad escolar (6-13 años)

9 a 11 horas

Adolescentes (14-17 años)

8 a 10 horas

Adultos (18-64 años)

7 a 9 horas

Personas mayores (65 años o más)

7 a 8 horas

Adultos: entre 7 y 9 horas (pero no siempre)

Para un adulto, la recomendación general ronda las 7 a 9 horas por noche. Pero seamos claros: no es una regla absoluta. Algunas personas se sienten perfectamente descansadas con 7 horas, otras necesitan 9 horas para estar realmente en forma.


Eso sí: existe una pequeña proporción de personas (alrededor del 1 a 3 % de la población) genéticamente programadas para dormir menos. Los famosos «dormidores cortos». Pero son raros. Si duermes 5 horas por noche pensando que perteneces a ese grupo… y te arrastras todo el día, probablemente estés simplemente en deuda crónica de sueño. No nos engañemos. 😅

Niños y adolescentes: necesidades más elevadas

Los jóvenes en plena crecimiento necesitan más horas de sueño para apoyar su desarrollo físico, cognitivo y emocional. Un adolescente que solo duerme 6 horas por noche puede tener dificultades de concentración, descenso del rendimiento escolar y mayor irritabilidad.

Mayores: una calidad a veces frágil

Con la edad, el sueño suele volverse más ligero y fragmentado. Las personas mayores pueden despertarse varias veces por la noche. Si te reconoces en este perfil, existen soluciones para mejorar tu confort nocturno. Además de una buena higiene de vida, ciertos activos naturales pueden acompañarte.

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¿A qué hora acostarse y levantarse para estar en forma?

Es la pregunta que todos nos hacemos. Y la respuesta es… ¡depende! Te ayudamos a verlo claro.

El cálculo sencillo para encontrar tu hora ideal de acostarte

Aquí va una guía rápida para verlo claro. Tomemos un ejemplo concreto:


¿Debes levantarte a las 7 h?

– Cuenta 4 ciclos de 90 minutos = 6 horas → acuéstate a las 1 de la madrugada (pero es justo);

– Cuenta 5 ciclos de 90 minutos = 7 h 30 → acuéstate a las 23:30 (más cómodo);

– Cuenta 6 ciclos de 90 minutos = 9 horas → acuéstate a las 22:00 (ideal para una recuperación óptima).

No olvides añadir 15 a 20 minutos para conciliar el sueño. Si tardas en dormirte, anticípalo un poco más.

La regularidad, tu mejor aliada

¿Quieres saber qué marca realmente la diferencia? No es tanto la hora exacta a la que te acuestas. Es la regularidad.


A tu cuerpo le gustan los hábitos y las referencias. Acostarte y levantarte a horas similares cada día (sí, incluso el fin de semana) ayuda muchísimo a estabilizar tu reloj biológico. Es una forma suave de cuidar tu ritmo natural.


⚠️ Un ejemplo concreto: ¿Te acuestas a las 23:00 entre semana y duermes hasta las 11:00 el domingo? El lunes por la mañana puede ser duro. Tu cuerpo pierde sus referencias. Procura limitar el desfase a 1 o 2 horas como máximo el fin de semana. El comienzo de semana será mucho más suave.

La importancia del ritmo circadiano

Tu ritmo circadiano está influido por la luz. Por la mañana, la exposición a la luz natural ayuda a despertarte. Por la noche, la disminución de la luminosidad favorece la producción de melatonina, la hormona del sueño.


Por eso se recomienda evitar las pantallas al menos 1 hora antes de dormir. La luz azul que emiten puede perturbar la secreción de melatonina y retrasar el inicio del sueño.

Las consecuencias de la falta de sueño en tu bienestar

Dormir poco de vez en cuando nos pasa a todos. Una noche que se alarga, un proyecto urgente, un bebé con los dientes… Así es la vida.


Pero cuando la falta de sueño se vuelve crónica, las repercusiones van mucho más allá del simple cansancio pasajero. Para profundizar en este tema, consulta nuestro artículo completo sobre la falta de sueño y sus consecuencias.

Impacto inmediato en tu energía y tu estado de ánimo

Cuando te falta sueño de forma repetida, los primeros signos aparecen rápido. Sientes cansancio intenso desde la mañana, tu concentración y memoria rinden menos, tu estado de ánimo se vuelve más frágil con tendencia a la irritabilidad y te cuesta gestionar el estrés del día a día.


En concreto, pasas el día releyendo el mismo párrafo sin retener nada, olvidando lo que debías hacer y viendo cualquier imprevisto como insalvable. Si sientes una fatiga intensa persistente, es importante identificar sus causas. No es lo ideal para ser eficaz y estar sereno.

Efectos sobre tus defensas naturales

Mientras duermes, tu cuerpo trabaja intensamente. Repara tejidos, produce células inmunitarias, hace «mantenimiento». Es como un equipo nocturno de mantenimiento.


Si no duermes lo suficiente, ese equipo no tiene tiempo de terminar su trabajo. Resultado: eres más sensible a las molestias del entorno, recuperas más despacio. Descubre cómo reforzar tu sistema inmunitario gracias a buenos hábitos de vida.

Consecuencias a más largo plazo

En semanas o meses, una privación crónica de sueño puede acarrear varias consecuencias. Puedes observar aumento de peso por el desajuste de las hormonas del hambre, lo que te empuja a picar más. También puede aparecer envejecimiento prematuro de la piel (las ojeras son solo la parte visible). Por último, tu vigilancia disminuye, por lo que conviene extremar la atención al volante o en el trabajo.

Nuestros consejos prácticos para mejorar la calidad de tu sueño

Ahora que sabes cuántas horas dormir y por qué es importante, pasemos a soluciones concretas. Si tienes dificultades para conciliar el sueño, consulta nuestros trucos para dormirte más rápido. También puedes descubrir nuestros 8 consejos para dormir mejor que cubren todas las buenas prácticas.


Crea una rutina nocturna relajante


Tu cerebro necesita señales para entender que es hora de prepararse para dormir. Establece un ritual calmado cada noche:

– Baja la luz 1 a 2 horas antes de acostarte;

– Evita pantallas (móvil, tableta, ordenador);

– Date una ducha templada o un baño relajante;

– Lee unas páginas de un libro;

– Practica ejercicios de respiración o meditación.


Es cuestión de equilibrio. No hace falta hacerlo todo a la vez: empieza por 1 o 2 hábitos y ajusta poco a poco.

Cuida tu alimentación por la noche

Lo que comes por la noche puede influir en la calidad del sueño. Algunas reglas sencillas:


– Evita comidas demasiado copiosas o grasas antes de dormir;

– Limita la cafeína después de las 16:00 (café, té, bebidas energéticas);

– Evita el alcohol: aunque pueda facilitar el sueño, perturba los ciclos y lo hace menos reparador.

Prioriza alimentos ricos en magnesio (almendras, plátanos, verduras de hoja verde) que favorecen la relajación muscular y nerviosa.

Optimiza tu entorno de sueño

Tu dormitorio debe ser un santuario del descanso. Así puedes transformarlo:


Temperatura ideal: entre 16 y 18 °C (una habitación demasiado caliente dificulta el sueño);

Oscuridad total: usa cortinas opacas o antifaz;

Silencio: si hace falta, tapones o ruido blanco;

Colchón y almohadas cómodos: adaptados a tu morfología.

El aporte de los complementos alimenticios para apoyar tu sueño

Cuando los hábitos no bastan, algunos complementos pueden ayudarte a recuperar noches más serenas. Nuestra Formule Sommeil combina varios activos naturales para favorecer un inicio del sueño más fácil y un descanso reparador.


Estos son los principales activos que pueden acompañarte:


Melatonina: esta hormona natural regula tu ciclo vigilia–sueño. Puede ser especialmente útil en caso de desfase horario o alteraciones puntuales. Para saberlo todo sobre su uso, consulta nuestra guía sobre la melatonina para dormir.


Magnesio: este mineral contribuye a la relajación muscular y al buen funcionamiento del sistema nervioso. Nuestro magnesio bisglicinato es una forma altamente asimilable, ideal para tu rutina nocturna.


Ashwagandha: planta adaptógena conocida por sus propiedades calmantes, ayuda a reducir los efectos del estrés en el organismo. Descubre nuestra Ashwagandha Bio.


💡 Para descubrir otras soluciones naturales, consulta nuestra guía completa sobre 7 complementos alimenticios para dormir bien.

Gestiona tu estrés a diario

El estrés es uno de los principales perturbadores del sueño. Cuando la mente está llena de pensamientos, conciliar el sueño se complica. Si sufres estrés crónico que altera tus noches, nuestro artículo sobre el insomnio relacionado con el estrés puede ayudarte.


Algunas ideas para calmar tu mente:

– Practica actividad física con regularidad (evita el deporte intenso por la noche);

– Prueba la coherencia cardíaca o la meditación;

– Anota tus preocupaciones en un cuaderno antes de dormir (para «vaciar» la cabeza).

Trastornos del sueño: ¿cuándo hay que preocuparse?

Todos tenemos noches difíciles de vez en cuando. Pero cuando se repiten, es importante actuar. Algunos trastornos específicos merecen atención, como los despertares nocturnos recurrentes.

Señales de un sueño no reparador

Deberías consultar a un profesional de la salud si presentas estas señales persistentes:


– Cansancio intenso al despertar, incluso después de 8 horas de sueño;

– Dificultades regulares para conciliar el sueño (más de 30 minutos);

– Despertares nocturnos frecuentes (más de 3 veces por noche);

– Somnolencia diurna excesiva;

– Ronquidos importantes con pausas respiratorias (posible apnea del sueño).


Estos signos pueden indicar un sueño de mala calidad que requiere un abordaje adaptado.

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Tout savoir sur les heures de sommeil

À quelle heure se coucher pour être en forme ?

Pour déterminer votre heure de coucher idéale, partez de votre heure de réveil et remontez de 4 à 6 cycles de 90 minutes. Par exemple, pour vous lever à 6h, couchez-vous entre 21h30 et 23h (en ajoutant 15-20 minutes pour l'endormissement). L'essentiel est de respecter vos cycles complets.

Quelle est la bonne heure pour se lever ?

Il n'existe pas d'heure universelle. La bonne heure pour se lever est celle qui vous permet de dormir suffisamment tout en respectant vos obligations. Le plus important ? La régularité. Essayez de vous lever à la même heure chaque jour, même le week-end, pour stabiliser votre horloge biologique.

Comment savoir si je dors assez ?

Posez-vous ces questions : vous réveillez-vous naturellement avant votre réveil ? Vous sentez-vous reposé et énergique dans la journée ? Pouvez-vous rester concentré sans coup de fatigue en milieu de journée ?

Si vous répondez "non" à ces questions et que vous présentez des signes de fatigue intense, d'irritabilité ou de difficultés de concentration, vous êtes probablement en manque de sommeil.

Quelle heure de sommeil par âge ?

Les besoins varient tout au long de la vie. Les nouveau-nés ont besoin de 14 à 17 heures, les enfants de 3 à 5 ans de 10 à 13 heures, les adolescents de 8 à 10 heures, les adultes de 7 à 9 heures et les seniors de 65 ans et plus de 7 à 8 heures.

Ces durées sont des moyennes. L'essentiel est d'écouter votre corps et d'observer vos niveaux d'énergie.

Est-ce que 7h de sommeil est suffisant ?

Pour beaucoup d'adultes, oui. Si vous vous sentez reposé, alerte et performant avec 7 heures de sommeil, c'est probablement votre besoin naturel. Cependant, certaines personnes ont besoin de 8 ou 9 heures. L'important n'est pas tant le chiffre que la qualité de votre sommeil et votre ressenti au réveil.

Quelle heure dormir pour se lever à 6h ?

Si vous devez vous lever à 6h, voici comment calculer votre heure de coucher idéale. Pour 7h30 de sommeil (5 cycles), couchez-vous vers 22h15-22h30. Pour 9h de sommeil (6 cycles), couchez-vous vers 20h45-21h.

N'oubliez pas d'ajouter 15 à 20 minutes pour le temps d'endormissement.

Quelle est l'heure idéale pour dormir ?

Il n'y a pas d'heure "magique", mais les études suggèrent que se coucher entre 22h et 23h permet de bénéficier au maximum de la production naturelle de mélatonine et de respecter le rythme circadien. Cela dit, l'essentiel reste la régularité et la cohérence avec votre rythme personnel.

Une question ?

Si no encuentras la información que buscas, no dudes en consultar nuestra FAQ o en ponerte en contacto con nosotros: